Cómo afrontar una enfermedad crónica

Siempre que una enfermedad aparece es algo traumático en el sentido de que a veces nos paraliza o nos modifica nuestro día a día, y cosas como ir al trabajo o hacer la comida se convierten en un suplicio. Sin embargo, se sabe que es algo temporal y en la mayoría de los casos con reposo y medicación se mejora. Pero, ¿qué ocurre cuando la enfermedad aparece y no hay previsión de que vaya a irse? ¿Cómo se afronta el hecho de saber que se va a tener que convivir con la enfermedad durante toda una vida?

Éstas, sin duda, son preguntas muy difíciles de contestar. Desde mi propia experiencia he podido comprobar que existen varias fases hasta la asimilación y la aceptación  de esta nueva situación, y que con cada nueva etapa de la vida van surgiendo nuevos retos, pero también nuevas formas de superarse a uno mismo.

Consejos para afrontar la enfermedad

  • Información:  Es necesario comprender bien que es lo que te ocurre e informarse correctamente de la enfermedad, de sus síntomas y de cómo pueden afectar. Pero yo diría que más que eso, es importante informarse de lo que se puede hacer para mejorar (dietas, ejercicio, etc). Recuerda que SIEMPRE se puede mejorar.
  • Buenos Profesionales: Busca a buenos profesionales y déjate guiar por ellos. Cambia de médico  si es necesario hasta que encuentres a uno con el que te sientas cómodo. Y sobre todo ten cuidado con aquellos que te prometen resultados milagrosos.
  • Ayuda psicológica: Es posible que uno piense que no necesita ayuda psicológica cuando enferma a “nivel físico”, pero recuerda que la mente y el cuerpo están conectados y que esta nueva situación probablemente va a implicar muchos cambios en tu vida. Un psicólogo o terapeuta puede ayudarte a superar estos cambios y te ayudará a aceptar tu enfermedad para que puedes vivir una vida plena y feliz
  • Esperanza: Nunca se debe perder la esperanza de curarse o mejorar, pero obsesionarse con ello no es bueno. En vez de centrarse en una cura milagrosa, centra tus esperanzas en vivir y en disfrutar de tu día a día y de las cosas que te gusten. Siempre hay motivos para tener esperanza, no importa la situación en la que estés.
  • Aceptación y cariño: Esto quizá sea lo más importante de todo. ACEPTA tu cuerpo y tus limitaciones pero nunca dejes de intentar mejorar, y sobre todo, QUIÉRETE