Adicciones Emocionales – Relaciones Tóxicas

Cuando hablamos de adicciones en seguida pensamos en alcohol o en drogas como la cocaína o la marihuana. Sin embargo existen otro tipo de de adicciones que son mucho más habituales e igualmente peligrosas para el bienestar de la persona que la padece: Estamos hablando de adiciones emocionales.

Con adicciones emocionales nos estamos refiriendo a aquellas relaciones que se mantienen a pesar de ser muy dañinas. Un relación tóxica no sólo se da entre una pareja romántica,  también puede darse entre miembros de una familia o entre amigos. Lo que las hace tóxica es el hecho de mantenerse en el tiempo a pesar de no ser buenas, y de que crean una atmósfera de emociones negativas y considerable malestar para uno de los implicados en la relación, o para ambos.

¿Por qué se mantienen si son malas?

Las personas que sufren una adicción obtienen una respuesta más satisfactoria del hecho de “consumir” (en este caso el consumo sería mantener la relación) de la que obtendrían sino lo hiciesen (aunque como sabemos esto sea mucho más dañino a la larga).

En muchos casos es el miedo a estar solo lo que mantiene la conducta aditiva. La persona prefiere mantener una relación mala, antes que enfrentarse a todas las emociones negativas que sentiría si se separase. La baja autoestima también juega un papel muy importante en estas situaciones. Es posible que la persona que se encuentra en esta situación no sea capaz de percibir de manera tan negativa su situación (se autoengaña inconscientemente), mientras que otras veces, es consciente de que no es una situación buena, pero piensa que no se merece nada mejor.

¿Cómo salir de una relación tóxica? 

Lo primero que se debería hacer es identificar que verdaderamente estamos ante una relación muy dependiente y dañina. Y en segundo lugar plantearnos las necesidades que estamos cubriendo (aunque sea de una manera poco apropiada) con esta relación. Cuando se identifique esta necesidad, y cuando se aprenda a cubrirla a través de nuestro propio ser, entonces estaremos más libres de poner fin a esta relación tóxica.

Esto por supuesto no es algo fácil, ni va a ser algo inmediato. Pero sin duda merece la pena cada minuto de nuestro tiempo, porque los beneficios que se obtendrán harán que se establezcan relaciones más sanas y que estemos más felices.

* Por último me gustaría hacer una aclaración. A veces, y más si hablamos de relaciones familiares dañinas, “salir” de la relación no implica tomar distancia o cortar toda comunicación. Al contrario, se trata más bien de modificar dicha relación para que la otra persona no juegue un papel tan decisivo en nuestras emociones o en nuestro bienestar, y seamos sólo nosotros los que tengamos ese poder.