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Desorden y Acumulación – Repercusiones Emocionales

Actualmente vivimos en un mundo muy consumista y la acumulación se ha convertido en algo normal en nuestra sociedad. Todos queremos tener más cosas, más ropa, el último móvil y la mejor tablet. Pero, ¿qué  ocurre con todas estas cosas que sentimos que necesitamos? La respuesta es que las vamos acumulando y atesorando en nuestras casas, y la mayoría de las veces no somos conscientes de la de cosas que guardamos hasta que nos vamos quedando sin espacio y entonces, en lugar de plantarnos deshacernos de algo o dejar de comprar, optamos por comprar un armario nuevo para seguir acumulando.

El problema viene cuando todas estas cosas ya no nos hacen feliz y en lugar de eso se convierten en una fuente de estrés por el desorden que generan en nuestros hogares. Existen múltiples trastornos psicológicos relacionados con todo esto (trastornos acumulativos, estrés, depresión, adicciones a las compras, etc), pero creo que es algo que va más allá de todo lo patológico y nos afecta a todos en mayor o menor medida. Pero entonces, ¿qué se puede hacer?

La respuesta es bastante sencilla. Poner orden y organización en nuestras vidas, empezando por los espacios en los que pasamos la mayor parte del tiempo. Estoy convencida que si logramos un equilibrio y una cierta organización en estos espacios, ésto repercutirá en nuestra salud mental y nos ayudará a vivir con menos estrés y a no sufrir tanto con las tareas cotidianas del día a día.

Es cierto que no todas las personas son igual de ordenadas y para algunas de ellas el hecho de ordenar les supone un verdadero reto, y a menudo se quedan paralizadas por no saber por donde empezar. La tarea de ordenar puede resultar desbordante sobre todo cuando se ha ido dejando durante mucho tiempo, o cuando nunca se han tenido unas pautas básicas de organización. Entonces, ¿Qué se puede hacer?

Consejos para empezar a poner orden en tu vida

  • Empezar por cosas pequeñas. Es un error querer ordenar toda la casa, negocio, papeles o ropa de golpe. En lugar de eso concéntrate en un solo espacio o en una sola tarea, y reserva un tiempo a esa labor.
  • Planificar y No dejar cosas a media. Siguiendo lo anterior, es importante que una vez que se empiece no se pare hasta acabar con ello, puesto que sino se podría generar más desorden y causar más estrés al no ver progreso.
  • Evitar las compras compulsivas. No sirve de nada poner orden si se sigue acumulando cosas que no se necesitan. Antes de comprar algo pregúntate si verdaderamente lo necesitas, y la razón por la que lo quieres.
  • Tener paciencia. Roma no se construyo en un día, y poner orden es una tarea larga y tediosa, pero si logras crear una rutina acabarás haciéndolo de manera inconsciente, y ya no querrás vivir de otra forma.
  • Felicitarte por cada logro o cambio. No olvides animarte a ti mismo por cada pequeño avance y aprende a disfrutar de los espacios que hayas ordenado.
  • Buscar ayuda si el proceso te sobrepasa. A veces la acumulación y el desorden es tal que es necesario pedir ayuda profesional.  No te avergüences, es un problema más común de lo que creemos y existen muchos especialistas que podrán ayudarte.

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